BKT – Etapa 3 – Barakaldo

Llegó el día de la carrera, y esta vez tocaba ir solo. Mi pequeña ayudante y compañera de aventuras llevaba unos días con flojera y no podía arriesgarme a que sufriera, así que cambié el canicross por una media maratón de montaña.

Me levanté temprano para encontrar sitio donde aparcar en El Regato, ya que habían comentado que iba a estar complicado. Llegué con mucha antelación a la carrera lo que me sirvió para charlar con compañeros y calentar tranquilamente para intentar superar el cansancio que arrastraba de semanas anteriores.

La “estrategia” era mantener pulsaciones hasta la mitad de carrera y luego apretar una vez me hubiera quitado de encima casi todo el desnivel positivo. Así que con esa idea iba al comienzo la carrera.

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Empecé a correr y los kilómetros pasaban a gusto, todo iba bien, mantenía pulsaciones según lo que me había marcado, y las piernas respondían por lo que podía mantener la concentración. Ya estaba acercándome al avituallamiento del kilómetro 7 cuando de repente se me vino el mundo encima, la cabeza me decía que parase, mis piernas no querían seguir corriendo y aún quedaba mucha carrera. Como pude me “arrastré” hasta el avituallamiento y me paré a beber algo y tomarme un gel a ver si me animaba. Así fue, me dio un empujón para arrancar y proseguir con la carrera.

Desde aquí, las piernas me dejaban tirar para delante, pero mi cabeza ya estaba en otra parte. Con esta mentalidad aguafiestas continuaban los agónicos kilómetros y así llegué al último avituallamiento donde me paré a beber agua y tomarme otro gel, para dar fuerzas a mi derrumbado cuerpo y poder terminar. No se iban de mi cabeza los pensamientos de terminar, no podía disfrutar, algo muy frustrante en cualquier situación. A pesar de todo, cabezonería por delante y a seguir corriendo.

Finalmente llegando a meta estaban animando los compañeros del Trail Team Bizkaia y de Zaunkcross. Eso me ayudó a llegar hasta la meta y terminar la odisea de carrera.

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En el momento de llegar y durante los días siguientes, solo podía pensar en abandonar este fantástico deporte. Sin embargo, gracias a los ánimos de mis compañeros y a un merecido descanso, he podido recapacitar y salir de ese sobreentrenamiento que me había atrapado y ahogado durante este tiempo.

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